SANTIAGO RD: La caída de Christopher Tolentino Devora, alias “El Cantante” o “El Mello”, durante una intervención de la Dirección Central de Investigación (DICRIM) en el sector Cuesta Colorado, del ensanche Bermúdez, reabre el debate sobre la rigurosidad con que se documentan las muertes en supuestos enfrentamientos en Santiago de los Caballeros. Caída de «El Cantante» abre dudas sobre el manejo de estos procedimientos. Además, el imputado era requerido bajo la orden de arresto del 29 de junio de 2026 por el asalto a la sede de la Junta Electoral de Santiago.
Inconsistencias en el reporte del tiroteo
El informe preliminar difundido tras la intervención deja vacíos procedimentales que las autoridades judiciales deberán esclarecer:
- Ausencia de evidencias: La vocería policial no ha detallado el tipo de arma incautada al fallecido ni el número de casquillos colectados en la escena.
- Sin bajas policiales: A pesar de calificarse como un intercambio de disparos, ningún agente del DICRIM resultó herido durante el despliegue en la zona.
- Falta de acta de levantamiento: Tampoco se han divulgado los informes de la Policía Científica que certifiquen la trayectoria de los impactos de bala.
Acumulación de expedientes y el peso de la investigación
Más allá del hecho ocurrido en el ensanche Bermúdez, los registros del organismo investigador vinculaban a Tolentino Devora con robos en residencias privadas. Asimismo, lo relacionaban con la sustracción del arma de un vigilante de seguridad.
No obstante, la existencia de fichas pendientes no exime al Ministerio Público de fiscalizar la legalidad del uso de la fuerza letal. Por ello, la sociedad civil y las organizaciones de derechos humanos en el Cibao se mantienen a la espera de que se publiquen las pericias balísticas. Estas pericias determinarán si la actuación del DICRIM se ajustó a los protocolos del uso proporcional de la fuerza.

