SANTO DOMINGO: El método D’Hondt es una fórmula que se utiliza para repartir los escaños entre los partidos de acuerdo con la cantidad de votos que obtienen. Dicho de manera simple: no necesariamente gana un candidato solo porque tenga más votos individuales; primero se determina cuántos puestos consigue cada partido y luego esos puestos se asignan a sus candidatos más votados.
Imaginemos una circunscripción en la que hay cinco puestos para diputados y compiten tres partidos. Si el Partido A obtiene 50,000 votos, el Partido B 30,000 y el Partido C 20,000, el sistema utiliza esos resultados para calcular cuántos de los cinco puestos corresponden a cada organización. Para hacerlo, divide sucesivamente los votos de cada partido entre 1, 2, 3, 4 y así sucesivamente, y ordena los resultados de mayor a menor. Los cinco números más altos son los que determinan quién obtiene los cinco escaños.
¿Para qué sirve?
Principalmente, para intentar que la composición de un órgano elegido mediante varios puestos guarde relación con la votación obtenida por las distintas organizaciones políticas. Es decir, que un partido que consigue una parte importante de los votos tenga posibilidades de conseguir una parte de los escaños, y que los partidos minoritarios también puedan obtener representación si alcanzan la votación necesaria.
En República Dominicana, el D’Hondt se utiliza dentro del sistema de representación proporcional para determinados cargos de elección plurinominal. La lógica es distinta a la elección de un senador o un alcalde, donde existe un solo puesto y gana quien obtiene la mayor cantidad de votos. Cuando hay varios puestos en juego, como ocurre con los diputados de determinadas circunscripciones o los regidores, se necesita una fórmula para decidir cómo se distribuyen esos espacios.
Este es el punto que está en discusión con el proyecto de Félix Bautista. El D’Hondt prioriza el resultado electoral de los partidos para repartir los puestos; el proyecto propone que, para diputados provinciales o de circunscripción, regidores y vocales, se pase a un sistema de mayoría simple. Eso cambiaría la lógica: en lugar de utilizar la votación de los partidos para determinar primero cuántos puestos obtiene cada organización, los candidatos competirían directamente por esos puestos según los votos que consigan.
Hay algo importante: D’Hondt no es lo mismo que voto preferencial. Son dos cosas diferentes. El voto preferencial permite al elector escoger a un candidato específico dentro de la oferta de su partido. D’Hondt es la fórmula que determina cómo se distribuyen los escaños entre las organizaciones. Precisamente por eso el proyecto de Félix Bautista puede mantener el voto preferencial y, al mismo tiempo, cambiar el método utilizado para repartir los puestos.
La iniciativa no elimina necesariamente la posibilidad de votar por un candidato; cambia la fórmula que determina cómo esos votos terminan convirtiéndose en escaños.

