El expresidente de la República expresó que el reciente incidente con la Fuerza de Supresión de Pandillas y los militares salvadoreños demuestra que la inseguridad en territorio haitiano va en aumento.En consonancia, el presidente Luis Abinader ha reiterado el blindaje militar y el despliegue de más de 11,000 efectivos en la frontera dominicana para garantizar la seguridad nacional.
SANTO DOMINGO: Frente al acelerado deterioro del orden público en la vecina nación de Haití, marcado por el reciente ataque y secuestro de cuatro técnicos militares salvadoreños adscritos a la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) en las inmediaciones de Puerto Príncipe, diversas voces de la clase política dominicana han vuelto a poner sobre la mesa la urgencia de redoblar las previsiones estatales.
Ante este panorama regional de alta volatilidad, el expresidente Leonel Fernández advirtió este domingo por medio de tuit (X) en su cuenta @LeonelFernandez sobre la gravedad de los hechos recientes, diciendo que: «Lo ocurrido con la Fuerza de Supresión de Pandillas y los cuatro militares salvadoreños desaparecidos confirma que la inseguridad en Haití sigue agravándose. Debemos mantenernos alerta y tomar medidas preventivas para preservar nuestra seguridad nacional».
Acciones del Gobierno
Esta postura sintoniza con las acciones preventivas que encabeza la administración del presidente Luis Abinader, quien ha ratificado que la prioridad absoluta del Estado dominicano es resguardar la soberanía frente al vacío de poder y la violencia desatada por las bandas armadas haitianas.
En respuesta a la escalada del conflicto —que motivó incluso una respuesta táctica y el envío de refuerzos por parte del mandatario salvadoreño Nayib Bukele—, el Gobierno dominicano mantiene un férreo dispositivo militar en la línea limítrofe.
Recientemente, el jefe de Estado dominicano detalló que la frontera sur ha sido sobre reforzada con más de 11,000 hombres, sumado a la integración de batallones adicionales dotados de equipos pesados y artillería, consolidando un escudo disuasivo permanente ante cualquier desbordamiento de la crisis hacia suelo dominicano.

