SANTO DOMINGO: Su enfrentamiento con Hipólito Mejía por la reelección presidencial provocó una de las rupturas más traumáticas en la historia del Partido Revolucionario Dominicano
La trayectoria política de Hatuey De Camps después de su salida del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) constituye uno de los episodios más significativos de las luchas internas del sistema de partidos dominicano de finales del siglo XX e inicios del XXI.
Su ruptura con el PRD no obedeció únicamente a diferencias personales con el expresidente Hipólito Mejía, sino a un conflicto de principios, liderazgo, institucionalidad partidaria y visión sobre el ejercicio del poder.
La principal causa de la confrontación entre Hatuey De Camps y el sector que respaldaba al entonces presidente Hipólito Mejía fue la reforma constitucional de 2002 que permitió la repostulación presidencial.
De Camps representaba la corriente histórica del PRD que se identificaba con el pensamiento de José Francisco Peña Gómez, quien había combatido tradicionalmente el continuismo y la concentración de poder.
Para Hatuey, la reelección de Mejía constituía una traición a los principios históricos del partido y una repetición de prácticas que el PRD había criticado durante décadas.
Mientras el denominado Proyecto Presidencial Hipólito (PPH) utilizaba su amplia mayoría dentro de los organismos partidarios para imponer la candidatura reeleccionista, Hatuey encabezó el movimiento «anti-reeleccionista», convirtiéndose en el principal opositor interno del presidente.
El sector de Hipólito logró convocar organismos partidarios que reconocieron su candidatura presidencial y, posteriormente, destituyeron a Hatuey de la presidencia del PRD. La Junta Central Electoral validó esas decisiones y la Suprema Corte de Justicia declaró inadmisibles los recursos sometidos por De Camps.
Desde la perspectiva de Hatuey, aquellas decisiones representaban una toma del partido por parte del aparato gubernamental. Desde la visión del sector reeleccionista, se trataba de aplicar la voluntad mayoritaria de los organismos internos.
En 2004 fue aprobada por la Comisión Política del PRD la expulsión por «alta traición», junto a otros dirigentes que habían combatido la repostulación presidencial.
El tiempo le dio la razón al aguerrido dirigente, cuando el gobierno de Mejía enfrentó una severa crisis económica derivada del colapso bancario de 2003 y sufrió una derrota histórica frente a Leonel Fernández, del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), en las elecciones de 2004.
Cuando Hatuey habló del «castigo a la reelección», interpretaba que la sociedad dominicana había sancionado tanto la gestión gubernamental como la división interna del PRD.

