NAGUA: El sacerdote católico Norberto Rosario Ovalle lanzó duras críticas contra la proliferación descontrolada de negocios de apuestas en el país. Además, aseguró sin rodeos que el Congreso Nacional se encuentra «lleno de riferos, galleros y patrocinadores de juegos de azar».
Durante una alocución ofrecida desde la parroquia San Francisco de Asís, situada en el municipio El Factor, el religioso expresó su profunda preocupación. Señaló la alarmante cercanía de bancas de lotería y máquinas tragamonedas a centros educativos, templos religiosos y hospitales.
Una evidente «colusión de intereses» en el Poder Legislativo
Para el padre Rosario Ovalle, la raíz del problema que impide una regulación efectiva y transparente de la industria del juego radica en un conflicto de intereses institucional. El sacerdote denunció que los propios legisladores —quienes tienen la responsabilidad constitucional de redactar y aprobar las normativas de supervisión— mantienen vínculos directos o indirectos con el sector. Ellos deben fiscalizar ese sector.
«Nadie puede ser juez y parte», sentenció el religioso al cuestionar la legitimidad ética de que personas inmersas en el negocio de las apuestas participen en la creación de las reglas destinadas a controlarlas. Asimismo, advirtió sobre el grave impacto social que estas prácticas generan a corto y largo plazo. Estas conductas fomentan adicciones y comportamientos perjudiciales que alcanzan incluso a menores de edad.
Nostalgia por el perfil intelectual del pasado legislativo
Durante su intervención, el párroco también comparó el escenario político y legislativo actual con el de décadas pasadas. Recordó que, durante los años 80 y 90, el Poder Legislativo contaba con una presencia significativamente mayor de intelectuales y figuras de alto prestigio social. Esto contrasta con la composición actual que —a su juicio— prioriza sectores comerciales particulares.

