La seguridad del Centro de Corrección y Rehabilitación (CCR-XX) de Najayo, en San Cristóbal, se vio alterada este martes tras registrarse dos incidentes aislados protagonizados por internos. Uno estuvo vinculado a una presunta extorsión telefónica. Además, otro estuvo relacionado con la exhibición de un arma blanca desde una de las ventanas del penal.
SAN CRISTÓBAL, R.D: El sistema penitenciario nacional vuelve a acaparar la atención tras reportarse situaciones de alteración del orden al interior del Centro de Corrección y Rehabilitación (CCR-XX) de Najayo, ubicado en la provincia de San Cristóbal. Además, los hechos ocurrieron de manera sucesiva durante la jornada de este martes. Como resultado, requirieron la intervención oportuna de los protocolos de seguridad y de las unidades tácticas del recinto carcelario.
De acuerdo con los datos recabados a través de fuentes oficiales, el primer incidente se originó pasadas las 11:40 de la mañana, cuando la Subdirección de Seguridad recibió una alerta sobre una supuesta red de extorsión. El interno Melkin Cede Rodríguez Germán, quien se encuentra recluido bajo la medida de coerción de prisión preventiva por la presunta violación de la Ley 24-97 sobre violencia de género e intrafamiliar, habría estado utilizando una cabina telefónica habilitada para la comunicación de los reclusos con sus familiares. Además, utilizaba este recurso con el propósito de extorsionar a terceras personas.
Ante la gravedad de la denuncia, el director del penal ordenó una requisa inmediata en la celda de observación donde guardaba prisión el señalado. Durante el procedimiento, Cede Rodríguez Germán adoptó una conducta hostil y agresiva. Además, intentó agredir físicamente al subdirector del centro y provocó disturbios. Esta situación obligó al personal de seguridad a intervenir de manera enérgica para someterlo a la obediencia y restablecer el orden.
Segundo incidente y decomiso de arma blanca
En un hecho posterior ocurrido dentro del mismo recinto penitenciario, un segundo interno identificado como Nael Esteban Peguero generó momentos de tensión al ser descubierto vociferando consignas desde una de las ventanas y exhibiendo de forma desafiante un arma blanca (cuchillo). Peguero cumple una condena definitiva de 10 años de prisión tras ser hallado culpable de violar diversos artículos del Código Penal dominicano. Estos artículos están vinculados a los delitos de asociación de malhechores y robo.
Para neutralizar esta segunda amenaza, fue necesaria la intervención especializada de la Unidad Táctica de Reacción (UTAR), cuyos miembros lograron despojar al recluso del cuchillo y controlar la situación sin que pasara a mayores. Por consiguiente, ambos acontecimientos pusieron a prueba los protocolos internos de respuesta rápida del penal. Finalmente, se garantizó la integridad física del personal administrativo, la seguridad de los reclusos y el control total de las instalaciones.

