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Huracán Georges, el más devastador tras David: El país se levantará de esto, Leonel Fernández .(TBT)

PorROBBY GABRIEL

Sep 24, 2026

SANTO DOMINGO: El cielo caribeño se desplomó sin contemplaciones sobre la República Dominicana aquel fatídico lunes 21 de septiembre de 1998, cuando el huracán Georges irrumpió con una furia implacable que destrozó la aparente tranquilidad de miles de hogares.

En cuestión de horas, la rutina de todo un país se transformó en una pesadilla de vientos huracanados y crecidas repentinas que sorprendieron a una población desprevenida, confiada en que el meteoro cambiaría su rumbo a última hora.

Más allá de las cifras frías de destrucción, el verdadero rostro del ciclón se dibujó en la desgarradora vulnerabilidad de su gente: familias enteras que perdieron el techo que con tanto esfuerzo habían construido, comunidades aisladas donde la solidaridad comunitaria se convirtió en la única tabla de salvación, y el eco silencioso de los rostros que jamás volvieron a casa.

Esa mezcla letal de sorpresa y desolación dejó una cicatriz imborrable en la memoria colectiva, recordándonos la fragilidad de nuestras ciudades frente a la inmensidad de la naturaleza.

Contexto, cifras y pérdidas

El país vivía horas de incertidumbre mientras el colosal huracán categoría 3 (con ráfagas que superaron los ) se acercaba implacablemente por el Caribe tras azotar Puerto Rico. Tocó tierra oficialmente al amanecer del 22 de septiembre por La Altagracia, cruzando de este a oeste todo el territorio nacional y paralizando al país por completo.

Fallecidos oficiales: 283 personas (con más de 140 desaparecidos reportados inicialmente).

Damnificados: 263,724 personas, de las cuales más de 100,000 terminaron en refugios temporales.

Infraestructura: 60,000 viviendas afectadas, 1,435 escuelas dañadas y 112 puentes colapsados o afectados.

Pérdidas económicas: La CEPAL estimó los daños globales en unos 33,000 millones de pesos de la época (equivalentes a más de $2,100 millones de dólares), destruyendo gran parte del sector agropecuario y eléctrico.

El Protagonista

En el plano político institucional, el protagonista central fue el entonces presidente de la República, Leonel Fernández, quien cumplía su primer período de gobierno.

Su administración tuvo que lidiar de emergencia con la peor crisis logística y de reconstrucción nacional de finales del siglo XX, gestionando ayuda internacional masiva y préstamos de organismos multilaterales como el Banco Mundial y el BID.

La frase y el clima social

Más allá de una cita rimbombante, el fenómeno dejó grabado en la psique nacional un episodio de pánico colectivo inolvidable:

el famoso y falso «rumor del maremoto» que corrió días después del impacto, provocando que miles de capitaleños huyeran despavoridos a hurgar en zonas altas en plena madrugada.Políticamente, la frase común que repetía el liderazgo oficialista y la oposición giraba en torno a la solidaridad nacional: «El país se levantará de esto», dando paso a una cruzada de asistencia comunitaria y donaciones internacionales sin precedentes.

Un llamado a las autoridades

A más de dos décadas de aquel trágico septiembre, el paso de Georges sigue exigiendo a las alcaldías, al COE y a la Defensa Civil dejar atrás la cultura de la reacción tardía.

Se necesita una inversión implacable en ordenamiento territorial, prohibición real de asentamientos humanos en zonas vulnerables a cañadas y ríos, y la fiscalización estricta de infraestructuras críticas (como puentes y drenajes) para evitar que la vulnerabilidad urbana siga cobrando vidas ante cada temporada ciclónica.

¿Por qué importa en el 2026?

En este 2026, recordar a Georges es un ejercicio urgente de memoria climática. Con el aumento exponencial de la crisis climática global, los eventos meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes y violentos.

Mirar hacia 1998 nos sirve como espejo para evaluar si los protocolos de gestión de riesgos actuales y la resiliencia de nuestras ciudades están verdaderamente preparados para amortiguar el impacto de un nuevo monstruo climático en el Caribe.

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