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Expertos alertan sobre las secuelas psicológicas de la trata de personas

PorROBBY GABRIEL

Jul 30, 2026

SANTO DOMINGO: Las personas sometidas a trata de personas desarrollan consecuencias profundas en la salud mental y emocional. Yanira Ostorga, presidenta y psicóloga de la Fundación de Psicología para una Vida y Mente Sana (FUNPSISAN), explicó que, en casos de explotación sexual, se detectan con frecuencia síntomas de estrés postraumático, ansiedad, depresión, ataques de pánico y sentimientos de culpa o vergüenza.

Según Ostorga, la disminución de la autoestima y las dificultades para confiar en otras personas son secuelas habituales. Muchas víctimas desarrollan dificultades para establecer relaciones afectivas saludables o sentirse seguras debido al daño sufrido.

Cuando la explotación es laboral, aunque el abuso sea diferente, también se observan consecuencias psicológicas importantes. La exposición prolongada a la explotación, las amenazas, el aislamiento y las condiciones inhumanas de trabajo pueden generar desesperanzaagotamiento emocional, trastornos del sueño, ansiedad y una sensación constante de miedo o de inseguridad.

Además, independientemente del tipo de explotación, muchas víctimas presentan dificultades para retomar su proyecto de vida, reintegrarse a su entorno familiar y social o también recuperar la confianza en sí mismas.

Por eso, la recuperación requiere un proceso terapéutico que permita trabajar ese trauma, fortalecer la autoestima y favorecer el desarrollo de estrategias de afrontamiento saludable.

La ayuda profesional, requisito para la recuperación

Franklin Díaz, psicólogo de la Fundación de Psicología para una Vida y Mente Sana (FUNPSISAN), afirmó que la intervención de especialistas es esencial. “No es solo importante, es un requisito indispensable para la supervivencia y la reconstrucción de su mente, su alma y su corazón, en este caso la psique”, señaló el psicólogo.

Explicó que los tratantes de personas emplean técnicas de manipulación, como el lavado de cerebro, la inducción de culpa y las amenazas, con el objetivo de fragmentar la identidad de la víctima.

El especialista insistió que, para romper ese vínculo traumático, es necesario acudir a un profesional, ya sea un psicólogo, un psiquiatra o un médico. Díaz remarcó que sin este apoyo, resulta muy difícil que la persona logre superar el impacto de la trata.

También destacó la importancia de brindar un entorno de cero juicio durante el proceso terapéutico. “Las personas deben soltar esa carga, esa vergüenza, esa dificultad emocional que la tensa”. Añadió que, para avanzar, la víctima necesita la oportunidad de expresar todo lo vivido, lo que permite al terapeuta identificar las técnicas más adecuadas para su recuperación.

Díaz concluyó que el acompañamiento integral puede provenir de diversos profesionales de la salud mental y el trabajo social, siempre enfocados en ayudar a la persona a superar las secuelas de la trata.

El trauma se sobrelleva, no se olvida

Díaz afirma que sí es posible sobrellevar el trauma con acompañamiento profesional. El proceso terapéutico proporciona herramientas para sobrellevar las dificultades emocionales y traumáticas. “La psicología no necesariamente va a borrar toda esa situación difícil que ha vivido, sino que lo que se hace es enseñarle a aprender a sobrellevar esa situación”, explica Díaz.

Parte de la recuperación consiste en recuperar la confianza y la fe en uno mismo. Díaz enfatiza que olvidar puede ser improbable, pero aprender a vivir con el recuerdo es posible, siempre que se cuente con la ayuda adecuada. El profesional ayuda a la víctima a identificar herramientas y estrategias que permitan hacer más llevadera la experiencia. El acompañamiento integral puede provenir de diversos profesionales de la salud mental y el trabajo social, siempre enfocados en ayudar a la persona a superar las secuelas de la trata.

Factores que aumentan la vulnerabilidad

Díaz advierte que la vulnerabilidad no tiene un solo rostro. “Los más vulnerables pueden ser cualquier tipo de persona que haya sufrido un trauma en la niñez, en la adolescencia o en la juventud”. Este grupo incluye a jóvenes y menores de edad, quienes, por su falta de experiencia y su exposición en redes sociales, tienden a ser mayormente engañados.

El psicólogo identificó que las personas en crisis económica o migrantes, especialmente quienes están sin empleo o fuera del país y sin papeles, pueden aceptar cualquier oferta laboral por necesidad. Esa situación incrementa su vulnerabilidad.

También mencionó a quienes tienen antecedentes de abuso en el hogar, ya sea violencia psicológica, social o sexual. “Son personas que pueden tener una mayor vulnerabilidad en poder ser engañados”, puntualizó Díaz.

Yanira Ostorga señaló que los tratantes suelen identificar personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad, como dificultades económicas, conflictos familiares, baja autoestima, necesidad de afecto, violencia o falta de oportunidades.

A estas personas les ofrecen falsas promesas de empleo, estudios, relaciones afectivas o una mejor calidad de vida. Una vez establecida la confianza, recurren a amenazas, intimidación, aislamiento o dependencia emocional para impedir que la víctima escape. Este proceso suele ser gradual, por lo que muchas personas no identifican el riesgo hasta que ya han perdido gran parte de su autonomía.

Rol de la familia en la prevención

Yanira Ostorga afirmó que la familia constituye uno de los principales factores de la protección frente a la trata de personas. Un entorno familiar basado en la comunicación, la confianza y el apoyo emocional favorece que los integrantes puedan expresar sus preocupaciones y buscar orientación antes de tomar decisiones que podrían ponerlos en riesgo.

También, fortalecer la autoestima y la seguridad personal es una medida preventiva muy importante. Las personas que reconocen su valor, desarrollan pensamiento crítico y cuentan con una red de apoyo, suelen tener mayores herramientas para identificar situaciones de manipulación o engaño.

La familia debe fomentar la educación sobre los riesgos que existen, especialmente en relación con las redes sociales, las falsas ofertas de empleo y las promesas de oportunidades que no cuentan con información verificable. Hablar de estos temas de manera abierta permite desarrollar habilidades para identificar señales de alerta y tomar decisiones más seguras.

Finalmente, es importante que la familia promueva un ambiente donde pedir ayuda no sea motivo de vergüenza. Saber que existe un espacio seguro para dialogar y recibir apoyo puede prevenir que una persona enfrente sola situaciones de riesgo.

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