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ADMINISTRACION TRUMP: Quiere que Delcy Rodríguez deje la presidencia de Venezuela en 2027

PorROBBY GABRIEL

Oct 27, 2026

Tras proclamar la ausencia permanente de Nicolás Maduro, habrá un plazo de seis meses para que se pueda votar a un máximo dirigente del país caribeño

VENEZUELA: El regreso de María Corina Machado a Venezuela ha situado a la Administración Trump ante la necesidad de explicar hasta cuándo piensa sostener a Delcy Rodríguez y cómo pretende pasar de la colaboración con el chavismo a unas elecciones libres.

Washington ha respondido con su exposición más detallada del proceso hasta la fecha: un Tribunal Supremo renovado hacia mediados de diciembre, un nuevo Consejo Nacional Electoral poco después y, a continuación, una declaración de vacante permanente en la Presidencia que formalice la salida de Delcy Rodríguez y active la convocatoria electoral.

Estados Unidos asegura además que utilizará su capacidad de presión económica para impedir que las autoridades interinas prolonguen indefinidamente su permanencia en el poder.

El compromiso descrito por Washington obligará a Delcy Rodríguez a declarar formalmente la ausencia definitiva de Nicolás Maduro, cuya Presidencia sigue ocupando ella de manera interina. Esa decisión pondrá en marcha el procedimiento para elegir un presidente.

No se ha anunciado una fecha concreta para su salida, pero la Administración Trump quiere tener acabado este proceso antes del final del mandato en 2028. Nada le impedirá a Delcy Rodríguez presentarse a esas elecciones.

«Delcy tendrá que declarar una vacante en la Presidencia, una vacante permanente. Todavía no lo ha hecho», explicó un alto funcionario del Departamento de Estado, en una exposición a periodistas bajo condición de anonimato.

La declaración llegará después de sustituir las instituciones con las que el chavismo ha controlado las elecciones y neutralizado a sus adversarios. Washington quiere cerrar primero las vías que permitirían al régimen impedir candidaturas, manipular el proceso o desconocer una derrota.

Las explicaciones llegan tras el regreso de Machado a Caracas, que ha devuelto al primer plano la cuestión política de la transición cuando los acuerdos petroleros y la relación con Rodríguez concentraban buena parte de la atención.

La Administración sostiene que esa colaboración tiene un propósito limitado: conseguir que quienes todavía controlan el régimen faciliten su desmontaje. El secretario de Estado, Marco Rubio, rechazó que puedan utilizar las negociaciones para esperar a que termine el mandato de Trump.

«María Corina Machado es venezolana. Su lugar está en su país», dice Marco Rubio, secretario de Estado de EE UU

«¿Y si intentan hacernos esperar dos años? Eso no va a ocurrir», afirmó Rubio durante un turno de preguntas con periodistas. «Tenemos unos plazos que han aceptado y, hasta ahora, han cumplido todos y cada uno».

El primer plazo se sitúa hacia mediados de diciembre de este mismo año. Para entonces, Washington pretende que Venezuela tenga un Tribunal Supremo de Justicia completamente renovado.

Representantes del chavismo y de la oposición vinculada a la Asamblea Nacional elegida en 2015 han acordado un comité que deberá seleccionar a 32 magistrados. Según la explicación estadounidense, sus integrantes son principalmente profesores de Derecho y juristas, cuya tarea será elaborar una lista consensuada.

Jorge Rodríguez, hermano de Delcy, tendrá que conseguir después que la Asamblea Nacional apruebe esos nombramientos.

Su papel será decisivo: el acuerdo requiere que el aparato parlamentario del chavismo acepte sustituir un tribunal que ha servido durante años para validar las decisiones del régimen. Washington considera que celebrar elecciones sin cambiar antes ese organismo dejaría abierta la posibilidad de que una victoria opositora terminara anulada judicialmente.

La reforma del Consejo Nacional Electoral avanzará en paralelo y deberá completarse poco después. Tampoco aquí bastará con sustituir a sus integrantes.

Estados Unidos quiere retirar al organismo las facultades políticas que le han permitido decidir quién puede presentarse y convertirlo en una institución técnica, encargada de organizar la votación, contar los sufragios y publicar los resultados.

«Ya no podrá eliminar candidatos de las papeletas ni decidir quién puede presentarse y quién no», explicó el alto funcionario. La intención es impedir que se repita la exclusión de Machado y que las nuevas autoridades electorales puedan condicionar de antemano la competición.

Solo cuando estén constituidos ambos organismos llegará la declaración de vacante permanente. Según el calendario expuesto por Washington, ese paso abriría un período de seis meses para celebrar elecciones, cuya fecha determinaría el nuevo CNE.

Se trata del plazo presentado por la Administración estadounidense, que no explicó cómo encajaría ese período en el procedimiento constitucional venezolano. Tampoco anunció un mes concreto para las urnas: el calendario depende de que se complete cada reforma previa.

Rubio sí estableció un horizonte político. Quiere que el proceso culmine con margen antes de abandonar el Departamento de Estado, sin agotar el mandato presidencial que termina en enero de 2029. «En el mejor de los casos, me quedan dos años y dos meses en este cargo», dijo. «Tengo claramente la intención de ver esto concluido mucho antes de dejar esta posición».

Sanciones en vigor

La garantía que ofrece Washington no descansa en la confianza personal en Delcy Rodríguez. Rubio recordó que Venezuela sigue sometida a numerosas sanciones y que las actividades económicas autorizadas dependen de excepciones y licencias estadounidenses.

Esa apertura constituye el principal instrumento de presión para mantener en marcha las reformas. «Estados Unidos tiene una influencia considerable sobre el rumbo de estas conversaciones y los resultados que obtenemos de ellas», advirtió.

El secretario de Estado defendió la cooperación obtenida hasta ahora. Citó la reducción de la influencia cubana e iraní, las actuaciones contra organizaciones criminales, la entrega de personas reclamadas por la Justicia estadounidense y la aceptación de los cambios institucionales.

La confianza no se basa en la retórica. Se basará en las acciones», afirmó, al ser preguntado por las denuncias de Delcy Rodríguez contra la intervención estadounidense.

El regreso de Machado también obligó a Rubio a responder sobre los obstáculos que había encontrado para volver. Aseguró que Washington había comunicado «hace semanas y semanas» a las autoridades interinas que debía poder entrar sin sufrir interferencias.

Es venezolana. Su lugar está en su país», resumió. Según su versión, Caracas transmitió que podía regresar y Estados Unidos trasladó esa respuesta al equipo de María Corina Machado

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