DESDE LA REDACCION CENTRAL: El 15 de diciembre de 1973, hace exactamente cincuenta y dos años, nació el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) para completar la magna obra de Duarte y los trinitarios. Con esa idea en mente su fundador, el profesor Juan Bosch, puso en marcha un proyecto político de corte liberal, cuyo objetivo mayor era liberar al pueblo dominicano de sus desdichas históricas, sepultando el analfabetismo, la corrupción, la injustica social y otros males.
Para comprender el nacimiento del PLD hay que comprender a su creador y líder eterno. Bosch atravesó muchas etapas políticas y sufrió una dinámica evolución ideológica.
En Cuba había participado en la fundación del Partido Revolucionario Dominicano, el viejo PRD que engendraría al PLD y a otros partidos. El PRD fue el padrote de la vida política dominicana, puesto que concibió y engendró a los líderes y movimientos políticos más resonantes después de Trujillo.
Como suele suceder, el desencanto del Bosch político llegó después de muchos desmadres.
Un escritor como él estaba colmado de sensibilidad social y no permanecería indiferente a las muchas injusticias que castigaban al pueblo. Contra esos flagelos se rebeló él, pluma en alto y cabeza en acción. En esos años de duro exilio libró intensas y encendidas batallas en lo político. Pero creó una aureola del escritor en acción, ese que no descansa hasta lograr con sus hechos lo que no podía lograr con su pluma. Hostos lo formó y Martí lo movió.
Regresó con más de un anhelo. El principal era enterrar las plagas históricas dominicanas. Y se lanzó a la lucha, dispuesto a alcanzar el poder legítimo: luego de cosechar casi el 60 % de los votos, lideró un Gobierno austero y limpio, con la intención de ser ejemplo moral para siempre. Pero, como suele suceder, el sueño dorado terminó en tragedia. Bosch sufriría su peor decepción. Fue derrocado a los escasos siete meses de gestión. Su gobierno quedó en el gran museo de la historia.
Adecentar la vida pública era arrancar privilegios y sepultar la corrupción. Y los intereses afectados no lo permitirían.
Los sectores de clase mataron ese experimento democrático. Entonces Bosch, desilusionado de la democracia burguesa, crea un selecto grupo de dirigentes y, dando un fuerte viraje ideológico, abandona al PRD y funda al PLD. Ya no era el viejo grito de Revolución, sino de Liberación. La estrella amarilla se alzó sobre el jacho blanco.

