LA HABANA: Cuba atraviesa uno de los momentos más críticos de las últimas décadas. A inicios de 2026, la isla enfrenta una combinación de crisis energética, económica y social que ha deteriorado de forma acelerada las condiciones de vida de la población y ha puesto a prueba la capacidad de respuesta del Estado.
La escasez de petróleo ha afectado también el transporte público, la industria, los hospitales y el abastecimiento de agua. En algunos casos, el gobierno ha tenido que paralizar actividades económicas y reducir horarios laborales para ahorrar energía.
Economía en retroceso
La economía cubana no logra recuperarse. Tras años de bajo crecimiento, el país registró una contracción significativa en 2025, impulsada por la caída del turismo, la falta de divisas, las sanciones internacionales y la baja productividad interna.
El impacto se traduce en:
Apagones y colapso energético
Uno de los rostros más visibles de la crisis son los apagones prolongados. En varias regiones del país, los cortes eléctricos superan las 15 y hasta 20 horas diarias. La causa principal es la falta de combustible para alimentar las plantas termoeléctricas, muchas de ellas obsoletas y con escaso mantenimiento.
Cuba atraviesa uno de los momentos más críticos de las últimas décadas. A inicios de 2026, la isla enfrenta una combinación de crisis energética, económica y social que ha deteriorado de forma acelerada las condiciones de vida de la población y ha puesto a prueba la capacidad de respuesta del Estado.
Apagones y colapso energético.
Uno de los rostros más visibles de la crisis son los apagones prolongados. En varias regiones del país, los cortes eléctricos superan las 15 y hasta 20 horas diarias. La causa principal es la falta de combustible para alimentar las plantas termoeléctricas, muchas de ellas obsoletas y con escaso mantenimiento.
La escasez de petróleo ha afectado también el transporte público, la industria, los hospitales y el abastecimiento de agua. En algunos casos, el gobierno ha tenido que paralizar actividades económicas y reducir horarios laborales para ahorrar energía.
Economía en retroceso
La economía cubana no logra recuperarse. Tras años de bajo crecimiento, el país registró una contracción significativa en 2025, impulsada por la caída del turismo, la falta de divisas, las sanciones internacionales y la baja productividad interna.
El impacto se traduce en:
Escasez de alimentos básicos.
Aumento del mercado informal y los precios.
Dificultades para importar medicinas e insumos.
Racionamiento más severo en productos esenciales.
El turismo, uno de los principales motores económicos, ha sufrido cierres parciales de hoteles y reducción de operaciones debido a la falta de energía y recursos.
Escasez y deterioro social
La crisis ha golpeado directamente a la población. En muchas ciudades se reportan:
Falta de medicamentos en hospitales y farmacias.
Problemas en el suministro de agua.
Acumulación de basura por fallas en los servicios municipales.
Inseguridad alimentaria creciente.
Miles de familias dependen de remesas enviadas desde el exterior para sobrevivir, mientras el poder adquisitivo del salario continúa cayendo.
Migración masiva
Uno de los efectos más visibles del colapso es el aumento de la emigración. En los últimos años, cientos de miles de cubanos han abandonado el país, principalmente hacia Estados Unidos y otros destinos de América Latina.
Este éxodo ha acelerado el envejecimiento de la población y ha reducido la fuerza laboral, agravando aún más los problemas económicos.
Desastres naturales y fragilidad estructural
A la crisis económica se suman los daños causados por huracanes y terremotos recientes, que han afectado viviendas, infraestructura eléctrica y redes de transporte. La falta de recursos ha limitado la capacidad del Estado para reconstruir.
Tensiones políticas y control social
En medio del deterioro, el gobierno ha implementado medidas de emergencia como teletrabajo, suspensión de clases presenciales y restricciones administrativas. Organizaciones internacionales han denunciado un aumento de detenciones arbitrarias y mayor presión sobre la disidencia.
Una crisis estructural
Más allá de los factores coyunturales, analistas coinciden en que Cuba enfrenta una crisis estructural: un modelo económico con baja productividad, dependencia del exterior, limitada inversión y un sistema institucional que dificulta reformas profundas.
El resultado es un país atrapado entre la escasez, la migración masiva y la incertidumbre.
¿Hacia dónde va Cuba?
La gran pregunta es si el país podrá salir de esta crisis sin cambios estructurales profundos. Mientras tanto, millones de cubanos enfrentan una vida marcada por apagones, escasez y la sensación de que el futuro está cada vez más lejos.

