Expertos no ven probable que haya una invasión, pero sí una “operación quirúrgica” para sacar a Nicolás Maduro del poder o una presión tan grande que lo obligue a permitir una transición política en el país. Advirtieron que si la Casa Blanca repliega sus fuerzas, además de perder credibilidad, el aparato de propaganda chavista cantará victoria y desmoralizará a la oposición democrática, con lo que reforzaría la cohesión de las élites y le daría mayor poder interno al régimen.
VENEZUELA: La Fuerza Armada Nacional Bolivariana de Venezuela tiene capacidad limitada para enfrentar el despliegue aeronaval de Estados Unidos en el Caribe. Expertos dijeron a El Nacional que la institución afronta graves problemas logísticos y operacionales que limitan su margen de acción.
Un general, que habló bajo condición de anonimato, advirtió que el Ejército venezolano apenas alcanza calificación de 2,5 en comparación con el nivel 10 que atribuyó a los marines estadounidenses y su equipamiento, sin considerar el respaldo de países aliados como Francia, Países Bajos y Trinidad y Tobago.
Afirmó que el presupuesto logístico de la FANB se redujo a una cuarta parte de lo que debería recibir, subrayó que no existe entrenamiento regular de los uniformados y que las condiciones de estos son precarias, con sueldos que no les alcanzan para subsistir y sin acceso a servicio médico adecuado.
“Es tanto así que a los oficiales les dieron permiso para que trabajaran en trabajos particulares. En lugar de darles permisos de sábado y domingo, ahora les dan permiso por cinco días y eso les ayuda (al Ministerio de Defensa) a rendir la comida que tienen en el comedor para los soldados”, dijo.
Capacidad limitada de Venezuela para un choque abierto
Víctor Mijares, investigador especializado en política exterior, seguridad, defensa, geopolítica y juegos de guerra, destacó la capacidad limitada de Venezuela para un choque abierto con las fuerzas estadounidenses.
Señaló que la FANB mantiene ciertas unidades con entrenamiento especializado, poder de fuego específico y capacidad de control interno, pero advirtió que enfrenta serias limitaciones derivadas de la falta de mantenimiento, la escasez de repuestos y el deterioro de su sostenimiento logístico tras años de sanciones, politización y crisis económica.

“En ejercicios recientes mostró capacidad de movilización cerca del Esequibo, pero eso no se traduce en poder sostenido contra una fuerza aeronaval estadounidense con destructores de las clases Arleigh Burke y Ticonderoga, que portan entre decenas y cientos de misiles guiados, submarinos y un grupo anfibio”, recordó.
Mijares explicó asimismo que la FANB puede generar ciertos costos y disuasión en escenarios locales, pero no está en condiciones de disputar la superioridad aeromarítima ni de sostener operaciones prolongadas frente a una potencia como Estados Unidos.
Más de 40% de los soldados medios y bajos han desertado
A la crítica situación se suma la deserción masiva. El general calculó que al menos 45% de los oficiales -de los grados medios hacia abajo- han abandonado filas.
“No creo que el número actual de las Fuerzas Armadas llegue a alrededor de 70.000 hombres. Y, aparte, la operatividad del Ejército debe estar alrededor de 60%, que no es mala para algunas unidades, pero para otras hay 20% o 30%. En los casos de la Armada y de la Fuerza Aérea, están entre un promedio de 20% o 30% máximo”, señaló.

La fuente también reveló que de los cazas F-16 solo se encuentran disponibles 3 de 21, con capacidades limitadas, y que esa situación se repite con los aviones Sukhoi.
EE UU tiene amplia capacidad ofensiva y defensiva
El despliegue aeronaval en el Caribe, según el general, se compone de una fuerza con amplia capacidad ofensiva y defensiva. En el centro de la operación se encuentran 3 destructores equipados con entre 60 y 80 misiles Tomahawk, proyectiles con alcance estimado de entre 1.000 y 1.400 kilómetros y con cargas explosivas de hasta 500 kilos.
Estos buques, además de su poder de ataque, están preparados para misiones de defensa aérea, antimisiles y antisubmarinos, lo cual les permite ejecutar operaciones planificadas con alta efectividad.
La misma fuente indicó que junto con los destructores se desplegó buques anfibios que transportan a cerca de 4.500 marines. Estas embarcaciones funcionan como pequeños portaaviones capaces de facilitar el aterrizaje y despegue vertical de aeronaves como el Harrier, además de permitir un eventual desembarco en zonas seleccionadas.

Su capacidad les permite trasladar entre 40 y 60 aviones y helicópteros, que cumplen funciones de patrullaje marítimo, vigilancia de largo alcance y apoyo táctico, convirtiéndose en los “ojos” de la fuerza estadounidense desplegada en el Caribe.
“No hay forma de que le entren a Venezuela”
Maduro, a pesar de ese escenario, afirmó que no hay manera de que Estados Unidos entre a Venezuela y pidió a los militantes del chavismo alistarse en la Milicia. El dirigente socialista tiene amplio rechazo popular. En las elecciones presidenciales del año pasado obtuvo 3.385.155 votos frente a los 7.443.584 votos que logró Edmundo González, aliado de María Corina Machado.
“Luego de continuos anuncios, amenazas, guerra psicológica, de asedio contra la nación venezolana, hoy estamos más preparados para defender la paz, la soberanía y la integridad territorial. No han podido ni podrán. No hay forma de que le entren a Venezuela”, enfatizó el dirigente en un acto militar.
En opinión de Víctor Mijares, llamados como ese solo sirven más para control interno y movilización política que para defensa convencional. La Milicia, indicó, puede sumar números, pero su entrenamiento y equipamiento son desiguales.

“Pueden aportar vigilancia territorial y narrativa de resistencia, pero no son una fuerza capaz de contrarrestar a una coalición aeronaval moderna, y la de Estados Unidos es la más moderna y mortífera del mundo actualmente”, expuso.
El investigador subrayó que, en términos sociales, tras el fraude electoral del 28 de julio, el régimen carece de legitimidad y depende mucho de sus aparatos de seguridad, sobre todo grupos comando, inteligencia y contrainteligencia.
“Eso limita un voluntariado genuino y refuerza la coerción”, afirmó.
Estados Unidos no estaría dispuesto a invadir Venezuela
El general no cree que haya una invasión en Venezuela, pero sí una “operación quirúrgica” para sacar a Maduro del poder. Esta posibilidad, indicó, no requeriría de una movilización de los venezolanos ni de la toma total del país y ejemplificó que las fuerzas estadounidenses, teniendo misiles Tomahawk, pueden atacar con un rango de error mínimo presuntos laboratorios de drogas identificados en Venezuela.
“Pero ¿qué es lo que pasa? Que aquí no se sabe, en esta escalada que tiene Estados Unidos, qué es lo que va a suceder mañana, ni pasado mañana, sino que los eventos están sucediendo. Mira cómo se empezó y mira cómo va. Las planificaciones las están haciendo al frente de Venezuela”, manifestó.

El investigador consideró que “el camino más probable” es una coerción sin guerra. Dijo que, hasta ahora, todo parece estar dirigido a una presión militar limitada para forzar concesiones políticas, combinada con negociación intermitente y ajustes de sanciones.
Manifestó que una escalada de fuerza abierta es poco racional para Washington y arriesgada para Caracas, que podría perder rápidamente activos militares y cohesión. La variable crítica, agregó, es un quiebre interno en la cúpula de seguridad.
“No es mi escenario base, pero su impacto sería alto. Señales recientes, como el despliegue estadounidense y la contramovilización venezolana, encajan con una escalada controlada para modificar cálculos de riesgo sin cruzar el umbral de invasión”, analizó Mijares.
Trump corre el riesgo de perder credibilidad
El general advirtió que Estados Unidos corre el riesgo de perder credibilidad si se retira de las aguas caribeñas sin lograr el objetivo.
“Sería un desprestigio porque nadie les creería, la gente dirá que son solo amenazas. Pero no creo que Donald Trump mande a retirar estas fuerzas sin lograr el objetivo. Y si no sucede, la otra parte que es la fractura militar y la movilización del pueblo. Estas son las alternativas que pueden lograr un resultado. No sabemos cuál es el próximo paso de la escalada de Estados Unidos”, reiteró.

Insistió en que la presión puede causar que Maduro profundice las negociaciones con países aliados y con Estados Unidos para buscar una salida, aunque señaló que todo dependerá de los pasos que se den en esa escalada que comenzó desde que llegó Trump a la Casa Blanca.
Mijares, por su parte, dijo que existe el escenario Trump Always Chicken Out (Trump siempre se acobarda): si la Casa Blanca se echa para atrás, el aparato de propaganda chavista dentro y fuera del país cantará victoria, desmoralizará a la oposición genuina, reforzará la cohesión de las élites y le dará mayor poder interno al régimen, lo que encarecería cualquier salida negociada
“Si Trump no saca a Maduro, los militares deben hacerlo”
El general planteó los dos escenarios principales que prevé ante la correlación de fuerzas: la extracción de Nicolás Maduro -señalado por el gobierno de Donald Trump de liderar el Cartel de los Soles- o una fractura política o militar que lo lleve a renunciar.
“Si Trump no saca a Maduro, los militares deben hacerlo”, expresó.

Según el general, al menos 80% de la Fuerza Armada -oficiales de grado medio, bajo y tropas- está en contra del régimen y apoya la presión internacional. Aseguró que el resto, concentrado en el cuerpo de generales y almirantes, se mantiene leal a Maduro, aunque bajo beneficios, persecución y amenazas.
No es visible una fractura entre los generales
“Cuando se mueve un general, hay una persecución constante porque a ellos los estudian. El régimen ve quién puede ser un traidor. A quienes tienen escoltas o choferes, les meten funcionarios de la Dgcim. Por ahora no veo que haya una fractura dentro del cuerpo de generales. Entre los oficiales medios y bajos sí, y eso pudiera tener una incidencia”, afirmó.
Pero la vigilancia se extiende también a los rangos bajos.
“Si hablan mal, murmuran o se quejan, los llevan inmediatamente a Boleíta (sede principal de la Dgcim en Caracas) para averiguar por qué tienen ese comportamiento. Es más, si agarran a un oficial y le consiguen en el teléfono algo relacionado con la oposición o murmuraciones, lo llevan a la cárcel”, dijo.
La fuente, sin embargo, insistió en que cualquier fractura requeriría planificación.

“Esto es importante porque si no hay una decisión de la parte internacional, a través de Donald Trump, de hacer lo que sea para lograr sacar al capo de Miraflores, la Fuerza Armada tiene que sucederla. La salida está con la presión internacional o con la misma Fuerza Armada con el pueblo”, señaló.
“Solo puedo decir que se está trabajando en ambos sectores, en el político y en el militar”, agregó.
El apoyo de países aliados de Maduro
Mijares, profesor de Ciencia Política y Estudios Globales en la Universidad de los Andes, Colombia, declaró que el apoyo de países aliados de Maduro puede ser crucial en el costo político de cualquier escalada. Indicó que los respaldos o rechazos podrían influir en la formación de coaliciones, en la definición de los límites para las reglas de combate y en el nivel de aceptación social en la región.
“Desde luego que la negativa de México y Colombia a un enfoque militar complica la construcción de una coalición amplia y refuerza una salida diplomática. Además, declaraciones como la de Gustavo Petro negando la existencia del Cartel de los Soles contravienen el marco narrativo utilizado por Washington y se filtran en la opinión pública generando debates que ponen a prueba la argumentación.

Mijares advirtió asimismo que aunque esos factores modifican el marco político, no alteran el balance del poder militar, que en última instancia sigue en manos de Washington. Agregó que en el caso de los aliados extrahemisféricos de Caracas -como Rusia, Irán o China-, su apoyo podría expresarse en lo político, financiero o técnico, pero difícilmente en un compromiso militar directo.
Rusia y China no moverán sus fuerzas armadas
La fuente consideró improbable que Rusia o China movilicen sus fuerzas armadas en contra de Estados Unidos. Señaló que hasta ahora no ha visto acción contundente de parte de esos países, aliados del régimen, y recordó que en la reciente reunión en Alaska entre los presidentes Vladimir Putin y Donald Trump probablemente se abordó la crisis venezolana.
En ese contexto, estimó que no habrá una reacción significativa porque la política de China se ha caracterizado más por la expansión comercial que por la vía militar, con el interés de afianzar su influencia económica en América Latina.

En cuanto a Rusia, indicó el general que su atención sigue centrada en el conflicto con Ucrania, lo que limitaría cualquier movimiento frente a las fuerzas estadounidenses.
“En caso extremo, apostarían a la guerra híbrida, amenazando con hacer ingobernable a Venezuela en caso de un hipotético cambio político”, opinó Mijares.
El objetivo de acabar con los carteles de la droga
La raíz de la escalada se encuentra en la decisión que tomó Trump al regresar a la Casa Blanca en enero, cuando ordenó al Departamento de Estado designar de forma inmediata a los carteles de la droga como organizaciones terroristas internacionales.
Entre ellos, fueron designados el Tren de Aragua, de origen venezolano; la Mara Salvatrucha, de El Salvador, y grupos criminales mexicanos. El gobierno estadounidense argumentó que su nivel de violencia y alcance transnacional representaba una amenaza directa para la seguridad nacional.
La administración Trump logró posteriormente sacar a todos sus ciudadanos detenidos en Venezuela antes de dar otro paso en la presión sobre Maduro.
En julio, el gobierno de Nayib Bukele concretó un canje que permitió liberar a más de 200 migrantes que estaban en la cárcel de máxima seguridad Cecot a cambio de la excarcelación de un grupo de presos políticos del régimen de Maduro y de todos los ciudadanos estadounidenses detenidos en el país.

“Ahora (el régimen de Maduro) gritan y se indignan, pero no porque estén en desacuerdo con el trato (a los migrantes venezolanos que estaban detenidos en el Cecot), sino porque acaban de darse cuenta de que se quedaron sin rehenes del país más poderoso del mundo”, ironizó el mandatario salvadoreño en ese momento.
“Maduro no escapará de la justicia”
Justo dos semanas después, Estados Unidos designó al Cartel de los Soles como organización terrorista internacional y en agosto la fiscal general Pam Bondi anunció que el gobierno de Trump elevó de 25 a 50 millones de dólares la recompensa para quienes ofrezcan información que facilite la captura de Maduro.
“Maduro utiliza organizaciones terroristas extranjeras como Sinaloa y el Cartel de los Soles para introducir drogas letales y violencia en nuestro país. Maduro no escapará de la justicia y rendirá cuentas por sus atroces crímenes”, advirtió Bondi el 7 de agosto en un video publicado en sus redes sociales.
¿Cuál sería el destino de Diosdado Cabello?
En esta etapa del conflicto, además del ministro de Defensa, un vocero del oficialismo que ha respondido a Estados Unidos ha sido Diosdado Cabello, ministro de Interior y Justicia. Sobre este funcionario pesa recompensa de 25 millones de dólares para quien proporcione información para su captura.

Cabello ha negado la participación de Venezuela en el narcotráfico y, en una decisión inusual, recurrió a un informe de las Naciones Unidas, basado en información proporcionada por funcionarios del chavismo, para negar la participación del régimen en las redes que trafican droga desde el país.
Simultáneamente, el madurismo ha reforzado la narrativa de que lucha contra el narcotráfico y, también de manera inusual, publica información relacionada con la supuesta incautación de estupefacientes y la destrucción de laboratorios en zonas del país. Según el ministro, 87% de la droga se produce en Colombia y sale por el Pacífico.
Sobre este funcionario, el general declaró: “Diosdado Cabello, para mí, se ha estudiado. Se han calculado 36 conchas -búnkeres, casas, sitios- donde duerme cada noche. Y, en el momento final, tiene 2 acciones: o se va para el exterior o se incorpora a la guerrilla internacional, si no logran capturarlo, por supuesto”.
Los chavistas intentarían regresar, así sea como guerrilleros
Uno de los escenarios que la fuente evalúa en caso de un cambio de poder en Venezuela es que figuras como Diosdado Cabello opten por replegarse a zonas rurales y activar una estructura guerrillera con el fin de desestabilizar al nuevo gobierno.
Según explicó, la intención de ese plan sería propiciar un eventual regreso del chavismo. Por ello insistió en que se deberá aplicar “mano dura” desde el inicio de una eventual transición con los mecanismos legales disponibles. “Hay planes establecidos para eliminar -que no es matar- todo lo que se debe, como los colectivos, que son elementos fundamentales del régimen. Y hay acciones que se van a hacer con respecto a la Dgcim, la Casa Militar e inclusive a la Milicia.