SANTO DOMINGO: La primera vez que Luis Abinader habló ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en septiembre de 2020, Haití no estaba entre las preocupaciones que llevó al gran escenario diplomático mundial. El discurso de aquel presidente recién estrenado estuvo dominado por la pandemia, el acceso universal a las vacunas, la salud, la educación y la tecnología.
Seis años después, la escena es otra.
En su intervención del miércoles ante la 81.ª Asamblea General de la ONU, Abinader volvió a colocar a Haití en el centro de su discurso y lo hizo con una exigencia concreta: completar el despliegue de la fuerza internacional autorizada para combatir a las bandas, hacer cumplir el embargo de armas, sancionar a quienes financian o protegen a esos grupos y fortalecer las instituciones haitianas.
Entre aquella primera aparición de 2020 y la de 2026 hay seis intervenciones dominicanas ante el debate general de la Asamblea General. En cinco de ellas, el tema haitiano aparece de manera expresa. La excepción fue la primera.
La cuenta, sin embargo, tiene un asterisco: en 2022 Abinader no llegó a pronunciar el discurso, porque suspendió su viaje a Nueva York después del paso del huracán Fiona por República Dominicana. Ese año, la posición dominicana ante la Asamblea fue expuesta por el entonces canciller Roberto Álvarez.
2020: la ONU, Haití todavía fuera del discurso
El 23 de septiembre de 2020, apenas semanas después de asumir la Presidencia, Abinader participó por primera vez en la Asamblea General, entonces celebrada de manera virtual debido a la pandemia.
Su intervención estuvo marcada por la COVID-19 y por la necesidad de una respuesta internacional coordinada. Reclamó acceso universal a las vacunas y planteó que la comunidad internacional debía actuar en tres ámbitos: salud, educación y tecnología. No hizo de Haití un tema de su discurso.
Era el comienzo de su presencia en la tribuna que posteriormente utilizaría, año tras año, para insistir en la crisis del vecino país.
2021: “No hay, ni habrá jamás una solución dominicana”
Un año después, el tono cambió. Ante la 76.ª Asamblea General, Abinader convirtió la crisis haitiana en uno de los asuntos centrales de su intervención y lanzó una frase que terminaría convirtiéndose en una de las constantes de su política exterior:
“No hay, ni habrá jamás una solución dominicana a la crisis de Haití”.
El mandatario pidió a la comunidad internacional asumir con urgencia la situación haitiana y advirtió que la crisis podía desbordar las fronteras de ese país y convertirse en un factor de inseguridad para la región.
Ese año planteó tres grandes asuntos como urgentes: la respuesta internacional a Haití, facilidades crediticias para países afectados por el endeudamiento de la pandemia y mayores inversiones para enfrentar los efectos del cambio climático.
2022: Haití estuvo en la agenda, pero Abinader no llegó a la tribuna
El huracán Fiona cambió la agenda presidencial. Abinader tenía previsto viajar a Nueva York para participar en la 77.ª Asamblea General, pero canceló el desplazamiento para permanecer en República Dominicana y atender las zonas afectadas por el fenómeno.
La ausencia no significó que Haití desapareciera del discurso dominicano en la ONU. El canciller Roberto Álvarez llevó ese año la posición del país y reclamó una respuesta internacional ante el deterioro de la situación haitiana.
2023: el conflicto llegó hasta el río Dajabón
En 2023 Haití volvió a ocupar un espacio importante, pero esta vez con un conflicto bilateral concreto como telón de fondo: la construcción de un canal en el río Dajabón o Masacre.
En la 78.ª Asamblea General, Abinader advirtió que la inestabilidad haitiana podía convertirse en una amenaza regional y sostuvo que el problema ya no podía ser tratado únicamente como un asunto interno de Haití.
La disputa por el río fronterizo convirtió aquella intervención en una de las más directamente relacionadas con la relación dominico-haitiana. El mandatario defendió la posición dominicana frente al proyecto del canal y reclamó que el Consejo de Seguridad autorizara con urgencia una misión internacional de seguridad para Haití.
2024: Haití como asunto de seguridad nacional
En 2024, ya en su segundo mandato, el presidente llevó el tema a la 79.ª Asamblea General desde una perspectiva todavía más vinculada a la seguridad dominicana.
Abinader definió la estabilización de Haití como una “necesidad estratégica” para la seguridad de República Dominicana y de la región, y reclamó un involucramiento internacional sostenido.
En esa intervención también puso sobre la mesa el impacto de la crisis haitiana sobre los servicios públicos dominicanos. Citó, entre otros datos, que las atenciones médicas a inmigrantes haitianos representaron el 9.9 % de los servicios prestados por el sistema sanitario dominicano en 2023 y mencionó la presencia de menores extranjeros en el sistema educativo público.
2025: de la advertencia a pedir una nueva fuerza
Para 2025, el discurso dio otro paso. Ante la 80.ª Asamblea General, Abinader respaldó la propuesta de transformar la misión multinacional desplegada en Haití en una fuerza con mayor capacidad para enfrentar a las bandas armadas.
La posición dominicana pasó entonces de reclamar que la comunidad internacional atendiera la crisis a respaldar una estructura internacional con capacidad operativa más fuerte frente al control territorial de las pandillas.
La Presidencia dominicana resumió aquel discurso señalando que Abinader había reclamado una acción internacional urgente frente a la crisis haitiana y una mayor implicación del Consejo de Seguridad.
2026: ya no pide una nueva decisión, sino que se cumpla la existente
Y llegamos al discurso de este miércoles. Ante la 81.ª Asamblea General, Abinader no llegó a Nueva York a pedir simplemente que la comunidad internacional actuara. Su planteamiento fue más específico: lo que ya fue aprobado debe ejecutarse.
Pidió completar el despliegue de la Fuerza de Supresión de Bandas, que —según señaló— cuenta apenas con una quinta parte de los efectivos autorizados; hacer cumplir el embargo de armas y sancionar a quienes financian y protegen a las bandas; y fortalecer la Policía, las Fuerzas Armadas y la justicia haitianas.
También recordó que el mandato de esa fuerza vence el 30 de septiembre y lanzó otra frase que resume el tono de esta última intervención:
“Renovar sin completar sería prolongar una promesa sin cumplirla”.
El mandatario volvió además sobre una de las frases que ya forman parte de su discurso recurrente desde 2021: “No existe una solución dominicana a la crisis haitiana”. Pero añadió una formulación que marca el punto al que ha llegado su posición: “La solución de Haití está en Haití”.
2027: el último discurso que le correspondería como presidente
La cronología todavía tiene una intervención por delante. Abinader inició en agosto de 2024 su segundo mandato presidencial, correspondiente al período 2024-2028.
Como la Asamblea General de la ONU se reúne anualmente en septiembre y el mandato presidencial dominicano concluye en agosto de 2028, 2027 sería, por calendario, la última Asamblea General en la que Abinader podría participar como presidente de República Dominicana.
Eso convertiría su eventual intervención ante la 82.ª Asamblea General, en septiembre de 2027, en su séptimo discurso presidencial ante ese foro.

