SANTO DOMINGO: Kevin Daniel Germán Troncoso, implicado en el caso Julián Oro Duro y quien se entregó a las autoridades, asegura que no sabía hacia dónde lo conducía aquella “vuelta” ni qué ocurriría cuando aceptó trasladar en su motocicleta a un hombre que llevaba el rostro cubierto. Dice que solo le habían ofrecido RD$20,000 por llevarlo y esperar.
Horas después, según su relato, estaría dentro de la vivienda de Zeneida, esposa del artista, cuando el hombre que había transportado golpeó a la mujer, la apuñaló y la dejó sin vida. Más tarde, siempre de acuerdo con su versión, ambos permanecieron en la casa durante varias horas a la espera del artista, quien llegaría cerca de la 1:00 de la madrugada.
Lo que siguió, según contó Troncoso en una entrevista antes de entregarse a las autoridades, fue un ataque contra Julián, el robo de dinero y pertenencias y su posterior salida de la vivienda en la misma motocicleta.
Troncoso identifica en su relato una cadena de personas que, afirma, habría terminado conectándolo con el hombre que ejecutó el ataque. Su primer contacto, según explicó, fue un conocido al que identifica como Peña, quien lo llevó donde un hombre al que este llamaba “su tío”. Asegura que fue allí donde recibió la propuesta.
“Está dando 20.000 pesos para que tú nomás lo lleves”, habría escuchado.
El supuesto “tío”, según la descripción ofrecida por Troncoso, era un hombre de entre 30 y 40 años, de contextura fuerte y calvo. El joven sostiene que no conocía su nombre y que tampoco preguntó demasiado por qué debía trasladar a una persona. Su explicación fue económica
Dijo que trabajaba como contratista de cables y que tenía varias semanas atrasadas con el pago de su motocicleta y otras deudas. La presión, aseguró, lo llevó a aceptar el dinero sin preguntar por el propósito de la encomienda. La instrucción, según su versión, fue buscar a un hombre, ponerse un abrigo y un pasamontañas y dirigirse hasta la circunvalación de La Victoria. Allí, dijo, encontró al desconocido.
“Él estaba tapado, yo no le vi la cara nunca”, sostuvo.
El hombre le indicó el camino hasta una vivienda. Troncoso afirma que durante el trayecto no recibió mayores explicaciones sobre lo que ocurriría. La situación cambió al llegar a la casa del artista. Según su relato, el hombre se desmontó de la motocicleta, llamó tres veces a la mujer por su nombre : «Zeneida, Zeneida», y ella salió. Lo reconoció.
De acuerdo con Troncoso, Zeneida conocía al hombre y le abrió la puerta. Esa familiaridad, sostiene, fue precisamente lo que permitió que ingresara a la vivienda sin levantar sospechas. Mientras ambos conversaban, Troncoso dice que permaneció en la galería.
La conversación, según su versión, transcurrió durante unos 30 minutos. Hablaron de personas conocidas, de alguien que estaba en el extranjero y hasta de situaciones relacionadas con Julián Oro Duro. Zeneida habría preparado una limonada para sus visitantes. Entonces, siempre según el testimonio de Troncoso, todo cambió de manera repentina.
Cuando Zeneida se dirigía hacia el refrigerador, el hombre tomó un objeto decorativo de madera que estaba en la sala y la golpeó varias veces en la cabeza. Troncoso asegura que la mujer cayó al piso.
Afirma que intentó moverse, pero el hombre lo amenazó con matarlo y le recordó que ambos estaban involucrados. Luego, según su relato, utilizó un cuchillo para herir a Zeneida.
“Él me dijo a mí, cuidado si abre”, contó Troncoso, al explicar que, según su versión, el objetivo era impedir que la mujer pudiera hablar.
El joven sostiene que el atacante cerró la puerta de la vivienda con llave y luego recibió instrucciones de un contacto para dirigirse a una habitación. Allí, según su relato, encontró una maleta azul pequeña escondida detrás de otros objetos. La maleta, aseguró, contenía dinero.
Troncoso habló de unos 500,000 dólares y aproximadamente 400,000 pesos dominicanos, aunque durante la entrevista también dejó claro que no contó personalmente el dinero y que esas cantidades eran aproximadas. Además, según su versión, fueron tomadas otras pertenencias.
Pero el objetivo, asegura, no terminaba ahí. Mientras permanecían dentro de la vivienda, el hombre habría recibido instrucciones para esperar la llegada de Julián Oro Duro. Troncoso afirma que el atacante sabía que el artista regresaría cerca de la 1:00 de la madrugada y que debía permanecer allí hasta su llegada.
Durante las horas de espera, según su relato, permaneció retenido dentro de la vivienda bajo amenazas. El hombre, asegura, se comunicaba mediante mensajes con otras personas. Incluso, según Troncoso, uno de esos contactos le indicó que no apagara las luces porque Julián estaba acostumbrado a encontrarlas encendidas cuando llegaba a la casa. Minutos después llegó el artista.
Troncoso relata que Julián entró a la vivienda y que el hombre lo sujetó por el pecho, le cubrió la boca y lo derribó. Luego, según su testimonio, lo golpeó repetidamente en la cabeza con una escultura de madera. La versión de Troncoso sostiene que Julián, ya sometido, preguntaba por qué ocurría aquello y suplicaba que no lo mataran.
“Llévate todo, no me mates”, habría dicho, de acuerdo con el relato del joven.
Según Troncoso, el atacante buscaba una cadena que llevaba el artista y que Julián le indicó que estaba dentro de un bulto. Después, siempre según su versión, le amarró las manos y los pies, aunque asegura que Julián logró zafarse de una de las ataduras
La permanencia dentro de la vivienda habría durado menos de cinco minutos, de acuerdo con el relato de Troncoso. Tras el ataque, recibió la orden de salir, encender la motocicleta y esperar afuera. El joven asegura que luego abandonaron el lugar y que, durante el trayecto, el atacante tomó el teléfono de Julián, le retiró la batería y lo dañó con un cuchillo.
Posteriormente, según su versión, llegaron a la zona de La Victoria, donde el hombre le quitó la motocicleta y le entregó los RD$20,000 que originalmente le habían ofrecido por realizar el traslado. Troncoso dice que se quedó caminando, atemorizado y sin saber qué hacer.
Su entrega a las autoridades, asegura, no ocurrió inmediatamente porque tenía miedo de represalias. Afirma que había recibido amenazas y que le habían advertido que las personas vinculadas al supuesto plan eran numerosas.
También menciona a una persona que, según le habría dicho Peña, se encontraba en España y que tendría relación con el hombre al que identifica como “el tío”. “Son muchos”, afirmó Troncoso durante la entrevista.
El joven asegura que no puede identificar plenamente al hombre que lo acompañó porque permaneció con el rostro cubierto durante prácticamente todo el recorrido. Sin embargo, sostiene que Zeneida sí pudo reconocerlo cuando este se descubrió parcialmente el rostro antes de entrar a la vivienda.
La entrevista concluyó con una admisión que atraviesa toda su versión: Troncoso reconoce que sabía que se trataba de un hecho grave, pero afirma que el miedo a quienes, según él, estaban detrás del plan fue lo que retrasó su decisión de entregarse.
Su relato deberá ser contrastado con las investigaciones de las autoridades y con las demás evidencias del caso.

