ESTADOS UNIDOS: Una ola de casos en instalaciones estratégicas mantiene en alerta a agencias federales, que intensificaron el seguimiento de incidentes recientes entre empleados y especialistas en el sector nuclear y espacial del país.
Las desapariciones y muertes de exmilitares, trabajadores y especialistas en instalaciones ligadas a tecnología nuclear y espacio puso en alerta a agencias federales de Estados Unidos. El FBI asumió la coordinación oficial de la investigación ante el temor de posibles vínculos entre los casos, aunque especialistas descartan hasta ahora patrones criminales o de espionaje.
El fenómeno activó debate público y provocó que aparecieran teorías sobre la seguridad en laboratorios estratégicos, mientras funcionarios y familiares argumentaron que las causas son individuales y en muchos casos explicables.
En los últimos tres años, se registraron 10 muertes y desapariciones bajo análisis, desde expertos nucleares de alto perfil hasta empleados administrativos. Cuatro desapariciones recientes ocurrieron en Nuevo México, especialmente alrededor de laboratorios como Los Alamos y otras instalaciones supervisadas por el Departamento de Energía.
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Otras víctimas se vincularon laboralmente a centros como el laboratorio de la NASA Jet Propulsion Laboratory (Laboratorio de Propulsión a Reacción). Según la investigación de la CBS News, estos hechos motivaron la intervención de cuerpos estatales y federales, así como una comunicación oficial sostenida entre el FBI y el Departamento de Energía.
Funcionarios y expertos coinciden: sin pruebas de conexión entre los casos
A partir de los reportes en la cadena de televisión estadounidense y de declaraciones de figuras públicas, entre ellas el expresidente Donald Trump, la atención mediática se incrementó, pero ni las agencias policiales ni los familiares hallaron evidencias de nexo directo entre los incidentes. El propio Buró confirmó el 21 de abril que “está liderando las investigaciones para buscar conexiones entre científicos desaparecidos o fallecidos”, aseveración recogida por CBS News.
La oleada de casos fomentó especulaciones en redes sociales sobre escenarios de espionaje extranjero o sabotaje a los programas nucleares y espaciales del país. Frente a estos rumores, funcionarios del Departamento de Energía y especialistas externos destacaron la dispersión temporal y geográfica de los sucesos, además de remarcar que buena parte de las víctimas no poseía acceso a datos ultra secretos.
Póster de Alerta Plata con una foto de William Neil McCasland, un hombre blanco de 68 años con cabello blanco y gafas, junto a detalles de su desaparición y contacto
William Neil McCasland, de 68 años, mayor general retirado de la Fuerza Aérea, está desaparecido desde febrero. Fue visto por última vez en su casa en el área de Albuquerque (Oficina del Sheriff del Condado de Bernalillo)
Un portavoz de la Agencia Nacional de Seguridad Nuclear dijo a CBS News que analizaban los reportes y mantenían comunicación con las familias. Joseph Rodgers, subdirector del Project on Nuclear Issues del Center for Strategic and International Studies, explicó al medio que “las muertes y desapariciones están dispersas a lo largo de varios años y organizaciones entre sí solo vagamente relacionadas”.
Mencionó que su valoración cambiaría solo si todas las víctimas trabajaran en un mismo proyecto o sistema de armas, situación que no ocurre. Por su parte, Scott Roecker, vicepresidente de la organización Nuclear Threat Initiative (Iniciativa contra la Amenaza Nuclear), relativizó el temor a una posible operación extranjera cuando advirtió: “Estados Unidos tiene miles de científicos y una infraestructura robusta. No habría un beneficio estratégico claro para un adversario en eliminar a diez o veinte expertos”.
Detalles de las desapariciones recientes: de generales retirados a personal administrativo
El caso más notorio fue la desaparición del mayor general retirado William Neil McCasland, de 68 años, visto por última vez en febrero en su domicilio de Albuquerque, Nuevo México. Las autoridades locales, en conjunto con el Buró y equipos caninos, revisaron la zona tras hallar, a poco más de dos kilómetros de su hogar, una sudadera gris de la Fuerza Aérea, parte de sus pertenencias.
Su esposa, Susan McCasland Wilkerson, rechazó cualquier motivación ligada a espionaje militar y enfatizó, en publicaciones de Facebook, que su vínculo con investigaciones sobre OVNIs era mínimo y no tenía relevancia secreta actual.
Primer plano frontal de un hombre adulto con barba y bigote, cabeza rapada, vistiendo una camiseta verde oliva, sobre un fondo azul claro
Las autoridades del área de Albuquerque también buscan a Steven García, de 48 años, quien desapareció en agosto pasado (Departamento de Seguridad Pública de Nuevo México)
Otras tres desapariciones en Nuevo México corresponden a Steven Garcia, encargado de almacén de la Agencia Nacional de Seguridad Nuclear en Albuquerque, desaparecido desde agosto pasado, y dos empleados de Los Alamos: Melissa Casias, asistente administrativa, desaparecida tras ser vista sola caminando por una carretera, y Anthony Chávez, de 78 años, buscado por la policía desde mayo de 2025.
En California, la desaparición de Monica Jacinton Reza, ingeniera aeroespacial de 60 años que colaboró en tecnologías de cohetes, también recibió atención mediática. Según el seguimiento de CBS News, la última pista sobre Reza fue su rastro en una ruta de senderismo en el condado de Los Ángeles, el 22 de junio de 2025.
Muertes en laboratorios: causas violentas, naturales y laborales diversas
Cinco muertes en la investigación se produjeron en circunstancias diferentes. El profesor del Massachusetts Institute of Technology (MIT) Nuno Lureiro, especialista en fusión y física de plasma, falleció tras ser víctima de un tiroteo en Boston perpetrado por un antiguo compañero universitario, hecho que sucedió un día después de otro ataque armado en Brown University.
En Los Ángeles, el astrofísico Carl Grillmair, galardonado con la Medalla de Logro Científico de la NASA en 2011, murió por un disparo frente a su residencia; el presunto autor, de 29 años, había sido liberado de prisión cinco meses antes por decisión judicial.
Otras muertes incluyen el caso del investigador de Novartis, Jason Thomas, hallado sin vida en un lago de Massachusetts tres meses después de ser reportado desaparecido; Frank Maiwald, de la NASA, fallecido el 4 de julio de 2024 en Los Ángeles; y el físico Michael David Hicks, del laboratorio de la NASA Jet Propulsión Laboratorio, quien murió en julio de 2023.
Las autoridades, según CBS News, consultaron necrológicas, declaraciones familiares y expedientes judiciales sin identificar lazos ni patrones criminales entre los casos. Un exfuncionario del Departamento de Energía señaló al medio que el grupo de fallecimientos se debió a causas personales: apoplejía, enfermedades cardíacas, suicidio, ataques y circunstancias propias de la vida cotidiana en una comunidad laboral que supera los 20 000 empleados.
Búsquedas exhaustivas y participación federal ante el creciente escrutinio público
La labor de localización de desaparecidos involucró equipos del Sheriff del condado de Bernalillo, apoyo estatal y federal, uso de drones y patrullajes por zonas agrestes. La investigación sobre McCasland continúa; hasta el momento, “no hay señales de juego sucio”, declaró una fuente policial local a CBS News.
La agencia federal, representada por su titular Kash Patel, informó en Fox News y reiteró en CBS News el compromiso institucional de liderar la indagatoria junto a los departamentos de Energía y Guerra cuando lo soliciten las autoridades locales. La cooperación con laboratorios y organismos de seguridad permanece activa.
En los últimos tres años, se reportaron 10 casos de muertes y desapariciones de especialistas y empleados ligados a laboratorios nucleares y espaciales de Estados Unidos. El FBI encabeza las investigaciones, pero ni las autoridades ni los expertos consultados hallaron pruebas de vinculación criminal o conspirativa entre las víctimas.

