SANTO DOMINGO: Un joven identificado como Ricardo Sosa, de 24 años, permanece en prisión preventiva desde noviembre de 2025 en el Centro de Corrección y Rehabilitación Najayo, tras un hecho ocurrido en su vivienda que, según su defensa y datos contenidos en el expediente del Ministerio Público de la República Dominicana, presenta características asociadas a legítima defensa.
De acuerdo con el expediente, el hecho ocurrió la noche del 7 de noviembre de 2025, cuando Sosa llegó al apartamento donde residía con su pareja, Rosalía Guzmán, y la hija de ambos, en el sector Ciudad Satélite, Pedro Brand.
Al entrar a la vivienda, el joven encontró en el interior a Joel Roa Alcántara, un coronel militar de 45 años, quien presuntamente portaba su arma de fuego reglamentaria. Según el expediente, el oficial habría intentado extraer el arma, pero esta se encasquilló y no logró disparar.
Ante esa situación, Sosa, quien, según el informe, no estaba armado, reaccionó en medio de un forcejeo. Durante el incidente, y debido a que el ventanal del apartamento era de cristal sin protección, el coronel cayó desde un segundo piso, sufriendo lesiones que posteriormente provocaron su fallecimiento.
El expediente también indica que Sosa resultó con heridas graves en las manos por los cristales rotos durante el incidente. Tras lo ocurrido, el joven no abandonó la zona: buscó a su hija, la dejó bajo el cuidado de una vecina y se trasladó a un centro de salud para recibir atención médica, donde posteriormente fue detenido por las autoridades.
A cinco meses del hecho, el joven continúa en prisión preventiva. Según la información presentada por su defensa, ningún familiar del coronel fallecido se ha constituido como querellante en el proceso judicial ni ha acudido a audiencias.
Asimismo, una evaluación psicológica forense del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) señala que, durante la entrevista realizada a Guzmán, se habría omitido información relevante, y que en la relación solo se identificó violencia verbal, sin evidencias de violencia física, económica o sexual atribuibles a Sosa.
El informe también establece que el joven no porta armas de fuego, no consume sustancias ilícitas ni ingiere alcohol, según los datos recopilados en la evaluación.
El abogado Werlin Mercedes, del bufete Bello & Asociados Abogados, sostiene que el caso corresponde a un acto de legítima defensa.
“Ricardo Sosa no es un criminal. Es un joven padre que enfrentó una amenaza armada dentro de su propio hogar. El expediente demuestra que fue el occiso quien portaba el arma e inició la agresión. Estamos ante un caso claro de legítima defensa y así lo probaremos en los tribunales”, afirmó el jurista.
Sosa, descrito por su defensa como padre de familia, emprendedor y sin antecedentes penales, continúa privado de libertad mientras avanza el proceso judicial relacionado con el caso.

