ESTADOS UNIDOS: Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, enfrentan un cambio radical en su estilo de vida tras su ingreso al Centro de Detención Metropolitano (MDC) de Brooklyn, en Nueva York, una cárcel federal conocida por sus duras condiciones y estrictos protocolos de seguridad para reclusos de alto perfil.
La pareja permanecerá en un entorno marcado por la incomodidad física, aunque bajo resguardo permanente, en una prisión que ha sido señalada por problemas de infraestructura, escasez de personal y reiteradas quejas de los internos.
Especialistas citados por la cadena describen celdas con colchones delgados sobre losas de metal, ventilación limitada, poca calefacción o aire acondicionado y apenas una manta de lana por recluso, condiciones muy alejadas del confort al que estaban acostumbrados en el Palacio de Miraflores.
Por razones de seguridad, Maduro y Flores no estarían en la población general, sino en áreas segregadas, posiblemente en celdas individuales, debido al riesgo que representaría su presencia para la estabilidad interna del centro penitenciario.
La rutina diaria incluye encierro prolongado, con hasta 23 horas en la celda, salidas breves bajo estricta escolta, acceso limitado a recreación y encuentros programados con sus abogados, además de supervisión médica regular.
El contacto entre ambos sería mínimo o inexistente, salvo coincidencias excepcionales en visitas legales, ya que el régimen de aislamiento busca prevenir incidentes y garantizar la seguridad dentro de la prisión.
El MDC, catalogado por abogados y exreclusos como un centro con condiciones “horribles”, mantiene protocolos reforzados tras antecedentes graves, lo que sugiere que las autoridades extremarán las medidas para evitar cualquier situación que ponga en riesgo a los detenidos o a la institución.

