KOREA DEL SUR: Corea del Sur despidió el 2025 con celebraciones que combinaron tradiciones centenarias, impactantes despliegues tecnológicos y un ambiente de sobriedad marcado aún por el recuerdo de la tragedia aérea de Jeju Air ocurrida en diciembre de 2024, donde murieron 179 personas.
En Seúl, la imponente Lotte World Tower, el edificio más alto del país, se convirtió en epicentro visual del festejo con un espectáculo de luces láser y fuegos artificiales que iluminó el cielo a medianoche. Paralelamente, decenas de miles de personas se concentraron en el emblemático pabellón Bosingak, donde la histórica campana de bronce fue golpeada 33 veces, siguiendo una tradición budista que simboliza la purificación espiritual, el cierre de lo negativo y la bienvenida a la paz y la prosperidad.


Las expresiones de fe también estuvieron presentes. Miles de fieles acudieron al templo Jogyesa, caminando bajo linternas decoradas con mensajes y deseos para el nuevo año, mientras elevaban oraciones por salud, esperanza y estabilidad.

Las calles de la capital surcoreana se llenaron de luz y color, con ciudadanos retratándose frente a estructuras luminosas con el número “2026”, en medio de estrictas medidas de seguridad desplegadas por las autoridades.
Entre modernidad, tradición y recuerdo, Corea del Sur recibió el nuevo año reafirmando su espíritu resiliente y su esperanza en un 2026 de mayor paz y bienestar.

